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Uno de cada 4 españoles padecerá una enfermedad mental a lo largo de su vida

23/12/2011     Fuente: www.abc.es

Casi 165 millones de personas en toda Europa y más de 10 en España padecen algún tipo de trastorno mental. Los trastornos mentales - depresión, ansiedad, esquizofrenia, trastorno bipolar, etc.- afectan cada vez a más personas en el mundo, a cualquier grupo de edad. A pesar de ello, una gran parte de los afectados son diagnosticadas tardíamente y tardan varios años en recibir el tratamiento más adecuado.


En España se calcula que hasta uno de cada cuatro individuos en edad adulta puede llegar a padecer alguna de estas enfermedades a lo largo de su vida y hasta el 11% de la población infantil se encuentra en riesgo de desarrollar una mala salud mental. Estas patologías son la causa del 30% de la discapacidad producida por enfermedades médicas, superando a las cardiovasculares u oncológicas. Sin embargo, según datos del Informe INESME Presente y futuro de las enfermedades mentales más prevalentes, sólo cinco de cada 100 euros invertidos en salud en nuestro país se destinan a estas enfermedades, una cifra inferior a la media europea, lo que hace mirar con cierta reserva al futuro.


Radiografía de la psiquiatría
El informe, presentado hoy, es una radiografía de la situación de la psiquiatría en España y, según Celso Arango, del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM) y coordinador del informe, deja algunos mensajes claves sobre los déficits de la psiquiatría en España. El primero se refiere a la inversión o, más bien, a la falta de la misma. «En Europa, de cada 100 € que los gobiernos destinan a salud, como media sólo siete se dirigen a enfermedades mentales. En España, esa cifra es incluso menor, 5 €».


Ello, señala Arango en el informe, a pesar de la elevada carga asistencial de las patologías psiquiátricas de acuerdo con las valoraciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Así, se estima, según datos del Instituto de Salud Carlos III, que el 30% de la discapacidad que se registra en nuestro país está motivada por este tipo de patologías mientras que los tumores malignos y las enfermedades cardiovasculares sólo representan el 15% y el 12%, respectivamente. «Es decir, incluso sumando estas dos últimas, las neuropsiquiátricas, que engloban a las enfermedades mentales y las neurológicas, tienen más alto impacto social, asistencial y médico». Según un reciente informe del Colegio Europeo de Neuropsicofarmacología, casi el 40% de los europeos sufre cada año algún tipo de trastorno neuropsiquiátrico y éstos afectan tanto a niños como a adultos. Este informe recogió datos de 30 países, los que conforma la Unión Europea (UE) más Suiza, Islandia y Noruega, durante tres años; en total, es una población de 514 millones de personas.


A su impacto social, médico y asistencias se suma su alta prevalencia -una de cada cuatro personas padecerá una enfermedad mental a lo largo de su vida; es decir, la pérdida de productividad que generan -un tercio de los años vividos con discapacidad se atribuyen a trastornos psiquiátricos- y su carga económica constituyen el 40% de las enfermedades crónicas. «La enfermedad mental tiene un gran impacto tanto asistencial como humano, por lo que era necesario elaborar un informe para conocer la situación presente de estas enfermedades y adelantarnos, en lo posible, a lo que puede pasar en el futuro», señala Jesús Honorato, el presidente del Instituto de Estudio Médico-Científicos (INESME), "


Intervención precoz
Otro de los graves déficits de la Psiquiatría, dice Arango, es la ausencia de programas de intervención precoz. En un momento en el que muchos países como Estados Unidos, Australia o Reino Unido están poniendo el énfasis en la detección y la intervención temprana, en España poco o nada se hace en esa línea, aunque sabemos que el pronóstico de una enfermedad puede cambiar completamente si se diagnostica en una fase precoz o en un estadio más avanzado, afirma Arango en el informe.

Y es que hoy en día, el volumen de personas con trastornos mentales es tan grande que resulta inmanejable a nivel de especialistas, de forma que parte de la asistencia la asume la Atención Primaria. «Estos profesionales están formados, pero no al mismo nivel que los especialistas y su gran reto es la falta de tiempo, que es imprescindible en psiquiatría», apunta Eduard Vieta, del Hospital Clínico de Barcelona.

Recientemente la revista Nature Neuroscience ha publicado una revisión que demuestra que, aunque muchos trastornos mentales se diagnostiquen en la edad adulta, los primeros síntomas aparecen en la infancia y en la adolescencia y, lo que es aún más importante, los problemas del neurodesarrollo que acaban produciendo esos síntomas se producen muy tempranamente. En esta revisión se observó que para la mayoría de los trastornos mentales los primeros síntomas aparecen entre los cinco y quince años.


En este sentido, el pasado mes de septiembre la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un informe que revelaba que el 45% de los afectados por un trastorno mental tienen entre 10 y 24 años, siendo la principal causa de discapacidad entre los jóvenes de todo el mundo. Según alertaba el organismo de Naciones Unidas, estas enfermedades constituyen un problema de salud pública «mucho más importante» que los accidentes de tráfico o algunas enfermedades infecciosas como el VIH o la malaria.

Estrés y crisis
«Es cierto -precisa Arango, que etapas de estrés como la que vivimos en la actualidad constituyen el caldo de cultivo para desarrollar una enfermedad mental y se está observando un incremento de las mismas. No obstante, también se están confundiendo problemas de adaptación esperables a situaciones críticas como el paro, las dificultades económicas o la soledad con trastornos mentales ».

Otro de los grandes retos de la psiquiatría se encuentra en el porcentaje significativo, «mayor de lo deseado», de afectados que no reciben tratamiento. «A pesar de que las cifras de consumo de antidepresivos, pudieran indicar lo contrario», apunta Vieta, «todavía son muchos los enfermos con patología grave que no están siendo tratados». Esto impacta de forma directa en la salud física y psíquica de los enfermos, acortando su esperanza de vida. Por ejemplo, en pacientes con esquizofrenia hasta veinte años menos respecto a la población general.


Recientemente, un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señalaba que casi el 50 por ciento de los pacientes con enfermedades mentales graves y cerca del 70 por ciento de aquellos con un desorden moderado no reciben tratamiento para su enfermedad.


En lo relativo al tratamiento, preocupan también las barreras para el acceso a los medicamentos. Según apunta Vieta, «tanto en las comunidades autónomas como en los centros hospitalarios se está limitando el acceso a determinados tratamientos aprobados, de forma que los médicos no podemos dispensar medicamentos innovadores con eficacia basada en la evidencia, dañándose, de esta forma, calidad asistencial».

www.abc.es/salud/noticias/cada-espanoles-padecera-enfermedad-mental-10837.html


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