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Riesgos psicosociales de hombres y mujeres en el trabajo

23/03/2012     Fuente: www.infocoponline.es

El equipo de investigación WONT de Prevención Psicosocial, formado por miembros del Departamento de Psicología Evolutiva, Educativa, Social y Metodología de la Universitat Jaume I (UJI) y dirigido por Marisa Salanova, trabaja en varias líneas de investigación con el fin de avanzar en el conocimiento de los factores psicosociales que afectan a los trabajadores y colabora con empresas e instituciones para transferir estos avances al mundo laboral.

Entre sus investigaciones, este equipo ha desarrollado un estudio publicado en la revista Gestión Práctica de Riesgos Laborales, sobre los riesgos psicosociales de hombres y mujeres en el trabajo. Los estudios sobre qué factores de riesgo psicosocial laboral influyen en el bienestar y salud de los trabajadores, son abundantes. Sin embargo, la parte novedosa de esta investigación es el estudio del potencial efecto del sexo en la percepción de estos riesgos, así como el efecto diferencial de estos riesgos para hombres y mujeres. Esta investigación, establece importantes diferencias entre ambos sexos sobre cómo perciben y cómo les afectan los distintos factores psicosociales en el ámbito laboral.

Para la recogida de los datos, se aplicó el cuestionario RED (Recursos-Experiencias-Demandas) desarrollado por el mismo equipo, a una muestra heterogénea perteneciente a diversos sectores ocupacionales, compuesta por 1.444 trabajadores (39% hombres y 61% mujeres). Además, se realizó un subestudio controlando el puesto que ocupaba cada trabajador.

Los resultados muestran, que existen diferencias significativas entre la percepción de hombres y mujeres de las demandas y falta de recursos en el trabajo (riesgos psicosociales), lo cual incide de manera diferencial en su malestar (daños psicosociales) y en su bienestar psicosocial (salud psicosocial). Según se ha visto en este trabajo, las diferencias por razón de sexo son importantes. El estudio concluye que a las mujeres les afecta más que a los hombres la rutina y también les afecta más la falta de autonomía y de apoyo social. Aunque son ellas las que perciben siempre mayores recursos tanto sociales (por ejemplo apoyo social), como individuales (competencia mental).

Sin embargo, también hay coincidencias entre ambos sexos. A hombres y mujeres les influye prácticamente por igual la sobrecarga de trabajo; la ambigüedad de rol (no saber exactamente qué es lo que se espera de ellos y ellas), el mobbing o acoso laboral; la falta de competencia mental para desempeñar su labor y la importancia de conciliar vida laboral y familiar. Este último dato es especialmente interesante porque siempre parece que la interferencia de la familia en el trabajo afecta más a las mujeres.

Según el artículo, el problema es que, a pesar de afectar a ambos, el acceso a las medidas de conciliación es más fácil para las mujeres debido a que las empresas o la sociedad no ven bien que los hombres se cojan permisos de paternidad, excedencias, etc. Han encontrado que a ellos les están afectando cada vez más los problemas o los conflictos que puedan producirse en el hogar pero la sociedad de momento no está respondiendo a esas necesidades. En este sentido, los hombres participantes en el estudio perciben que tienen menos apoyo social.

El estudio analiza también aquello que más motiva a mujeres y hombres en el trabajo, el denominado engagement. En este caso las diferencias encontradas por razón de sexo eran aún mayores que a la hora de valorar lo que les afecta negativamente. Los hombres se muestran más motivados por el trabajo que las mujeres, si perciben una baja demanda de trabajo y una alta competencia mental. Sin embargo, las mujeres se encuentran más motivadas si perciben un bajo conflicto de rol, y tienen una cierta sobrecarga mental y emocional que perciben como un reto. La motivación aumenta además si piensan que pueden acometer el trabajo con una alta eficiencia.

El estudio concluye que quizá en contra de lo esperado, son los hombres los que sufren un mayor riesgo (mayores demandas, menores recursos) y daño (burnout) que las mujeres. Vemos que a ambos sexos les afecta la interferencia entre la esfera pública y la privada. Sin embargo, las mujeres tienen más apoyo en ambos sentidos, teniendo menos posibilidades el hombre de poder involucrarse de manera efectiva en el cuidado de la familia, aunque paradójicamente la sociedad se lo demande cada vez más. En este sentido, el estudio concluye que “se trata de conseguir la igualdad tanto en la empresa (apoyo del trabajo a la familia) como en el hogar (apoyo de la familia al trabajo) en ambos sexos, lo cual constituye una importante labor para la sociedad, sobre todo a través de formación y educación en contra de los estereotipos tan arraigados en nuestra sociedad”.



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